miércoles, 19 de febrero de 2014

Icebreaker, Dinner & Breakfast with new classmates

Creo que se me olvidó crear algún post anunciando lo genial que se presenta este cuatrimestre. Y es que por fin se podría decir que estamos adaptadas o casi a esta pequeña gran ciudad de Dinamarca.

El primer día de clase, aún así, nos perdimos. Tuvimos que bajar y subir unas 3 veces en el mismo autobús e ir de una dirección para otra porque el campus universitario es ENORME. Creo que el de Aarhus es uno de los más grandes de Europa, está dividido en dos partes de la ciudad y os puedo asegurar que es inmenso, un pueblo entero dentro de una ciudad. La acogida fue bastante buena, aunque la del otro módulo fue mejor (ellos tenían fruta y tostadas de bienvenida) nosotros dulces, té, café, dulces, florecillas encima de la mesa y velas para dar ambiente. Aquí en Dinamarca todo es muy cuqui a la vez que simple dentro de las habitaciones, y si no tienes una vela cerca cuando vas a comerte el sandwich no eres un verdadero danés.

Este cuatrimestre seremos 10 estudiantes erasmus y 12 estudiantes daneses. Y me han sorprendido bastante los estudiantes daneses, ya que en el otro módulo cuando nos tocó trabajar juntos, no es que pareciésemos muy de su agrado... Ellos hacían la actividad porque tenían que hacerla con nosotros y punto. Quizás es porque en éste módulo están por voluntad propia. Lo malo... es que cada erasmus vive en un sitio distinto, y por lo general bastante alejado de los otros, por lo que quedar se hace más dificil, pero se intenta.

La primera semana quedamos para hacer una cena todos juntos que resultó ser una velada muy interesante. Hicimos alrededor de 10 o 12 pizzas de lo más variopintas y deliciosas. Y luego pues empezamos a conocernos algo mejor, a jugar con pelotitas, al futbolín... y a reirnos de verdad. Yo pensé que nunca llegaría a reirme de verdad con un danés... para mí ellos tienen su propio humor. Pero conocí a una danesa, Iseline, que además de estar loca perdida, es la única danesa que he conocido hasta ahora que deja la diplomacia a un lado (no mucho, lo justo) y es capaz de ser crítica con su entorno. Pasamos un buen rato, sí.




A la noche siguiente fuimos al Australian Bar, pero sólo se apuntaron las rumanitas y Kathrine. La música era bastante horrible, como siempre, y yo no me encontraba muy bien, así que me fui a casa. El sábado tampoco se dio muy bien por mi parte, pero así estaría lista para el domingo, donde nuestros amados tutores habían preparado un desayuno riquísmo para quién quisiera ir, pero claro, hacer un desayuno un domingo... cuando la mayor parte de la gente sale un sábado pues no es muy inteligente. Bien podrían haberlo hecho el lunes que no teníamos clases... pero bueno. El caso que cuando llegué, aunque me había perdido, llegué la primera, y allí estaban horneando panecillos, con una mesa superbien decorada, con un montón de fruta, mantequilla, mermelada, nutella, distintos chocolates, jamón de york, bueno ... una pasada de desayuno. Lástima que sólo acudiésemos 6 eramsus, porque María que fue quien lo organizó estaba bastante entusiasmada, pero aun así estuvimos unos 12, que fue más que suficiente :D

Aquí nuestros amigos daneses. La rubia, de la derecha, María, intentando que no se le notara la desilusión porque sólo acudiésemos 6 erasmus y la mayoría llegaran tarde. Siempre con una sonrisa. Denmark rules!


Después de eso pues he ido contactando con nuevas personas y viejos amigos aquí, y la verdad es que todo el entorno me gusta y me siento cómoda. Pero hay algunos problemillas de salud que muchas veces me hacen replantearme muchas cosas. Espero tener la fuerza suficiente como para aguantar y disfrutar hasta fin de curso... Renunciar a una erasmus sería algo que no me perdonaría jamás... Así que here we go! (Me encanta esa frase) 




No hay comentarios:

Publicar un comentario