viernes, 2 de mayo de 2014

MAYO!!

ES MAYO!! Mayo!!! Creía que Abril se me había pasado lento pero por lo visto ha pasado más rápido de lo que pensaba. Hace nada estaba esperando la llegada de mi Pablito a estas tierras inhóspitas, y ahora ya estoy en la recta final, esperando la llega de mis padres y a hacer la maleta para decirle adiós a esta experiencia.

Lo cierto es que sí, se ha pasado demasiado rápido. El mes de Abril prácticamente esperar y disfrutar la estancia de Pablo aquí. Para él creo que fue más aventura que para mí, desde el comienzo hasta el final. Pero compartir un cachito de mi erasmus con él para mí ha resultado genial. El día que llegó me dijo que fue toda una odisea salir del aeropuerto y coger el tren correcto, pero finalmente y con cara de cansadete, llegó a su destino!! Y ahí estaba yo dando saltitos de alegría nada más le vi bajar del tren. Y seguidamente, nos fuimos de fiesta. Adjunto foto:


Al día siguiente a pesar de los kilómetros que el pobre llevaba en el cuerpo y la noche que nos marcó también un poco, nos dirigimos a Den Gamle by, hicimos un poquito el tonto y vimos casas viejas. Por la tarde bien poco... esperar a que llegara la noche para ir de fiesta y ya...Pero mi cuerpo estaba muy cansado para estar de fiesta, asiesque nos fuimos a casa temprano y vimos la película de Río. Recomendada. Nos jartamos de reír. 

Al día siguiente tenía bicis preparadas para ir a dar un paseo, así que fuimos al Bazar Vest y a visitar el Lago, no se nos pinchó ninguna rueda y las vistas al final eran geniales.



Por la tarde fuimos a hacer el tonto al centro y a perdernos por la ciudad un rato. Desgraciadamente, no acabó muy bien la cosa. Yo estaba convencida de que los revisores no pasaban a partir de las 6 o las 8 de la tarde, así que como eran cerca de las 9 de la noche cuando decidimos regresar a casa, Pablo tomó la decisión de arriesgarse y salvar algún viaje de su bono de 10. Con tan mala suerte, de que mientras mirábamos fotos en la cámara, aparecieron de la nada, dos revisores. Yo reaccioné automáticamente dándole mi tarjeta mensual pero Pablo se quedó en shock al no tener nada que darle. Yo empecé a decirle que dijera que se le había olvidado, a ver si así se libraba...Pero comenzó un viaje muuuy largo con los revisores mientras ellos intentaban encontrar una dirección a donde mandar la multa, pedir datos a lo loco y amenazar con llamar a la policía. Un show que se acaba con una receta a pagar de 100 euros. Pero que probablemente no se salde, ya que tienen que enviar una carta a España, él contestarla, pagarla... cambio de divisas... blabla bla. De todas maneras 100 euros! pero qué...?? Si eres pobre y un día tristemente se te olvida la tarjeta mensual??? EN fin. Lo único que se me ocurrió decir al acabar la discusión fue... "Yee.. this is Denmark" y sus caras cambiaron. Pero bueno, espero que eso se haya quedado en eso.. Una alegre anécdota que recordar. 

Al día siguiente el dia empezó tranquilito en un Tiger y casi acabamos muriendo en el bosque. Esto se debe a que intentamos ir al parque de los ciervos, pero por error cogimos el autobús equivocado y nos bajamos en los límites de Aarhus. Como era cerca de la costa, al menos sabíamos la dirección que teníamos que coger... así que fuimos andando por toda la costa, luego por el bosque, luego costa otra vez... y así sin saber cómo, tras andar cerca de 8 km encontramos el parque de los ciervos! Y luego a patita hasta la parada de autobús más cercana, unos 10 km andados en total. Pero lo bueno de perderse es encontrarse luego. Así que fue un viaje para no olvidar. 






Cuando llegamos, sobre las 7 y algo de la tarde estábamos derrotados, así que a descansar para coger con fuerzas el museo el día siguiente. Vimos al gigante, paseamos por el rainbow panorama... Y examinamos detalladamente el tipo de arte tan extraño y pornógrafico que había. 

Y así acabó nuestro período en Aarhus, al día siguiente tomamos rumbo a CPH en bus.  El siguiente post... Aventura en Copnehague! :D


domingo, 30 de marzo de 2014

Llegó la primavera

Bueno, el invierno ya pasó, la primavera empieza a asomar por Aarhus... No se nota mucho, pero ya se pueden atisbar las primeras flores en los campos y parques de alrededor.




Estamos ya metidos de lleno en el nuevo módulo, es más, estamos acabando la primera parte y dentro de dos semanas presentaremos el assignment.

Creo que ya. Poco más que decir.




No, en serio, estoy pasando por un momento muy extraño, donde todo me parece monótono y rutinario, y casi me estoy volviendo más asocial que en mi ciudad. Somos 10 erasmus en clase, pero de éstos la mayoría son mayores de 23 y andan cada uno a su bola, literalmente, cuando propuse hacer más cosas juntos, uno me contestó que cada uno estaba a gusto con el circulo social que se habían conformado, pero que se podría intentar. Pues nada, que parece que cada vez que intentamos hacer algo juntos lo hacen a rastras. Y claro, la gente con la que más contaba el cuatrimestre pasado o ha desaparecido o se han ido a otro país, así que hace que esto se vuelva cada vez más aburrido.


Luego está en general la sociedad danesa, que me parece cada vez más hipócrita y cada vez la aguanto menos. Y que echo de menos cada pequeño instante que he pasado en mi tierra, y su naturaleza, y sus gentes. Algunos dicen "ya se podría parecer Dinamarca a España"... Dios nos libre, España es única, y la esencia siempre permanecerá en ella y eso es lo que hace que la eche tanto de menos. Si estuviera igual aquí que en España pues no la sabría valorar tanto. Sin emabargo, cuando estoy sentada en mi habitación, viendo atardeceres como éste desde mi ventana,


Pienso que no volveré a tener una oportunidad como ésta, que era mi sueño, que lo estoy viviendo de esta manera, y que en cierta forma no me parece del todo mal, porque estoy aprendiendo mucho sobre mi misma, sobre la vida en general...Bueno que es como un período de reflexión y madurez en mi vida. No estoy tampoco segura de que manera me gustaría estar viviéndolo ahora (supongo que viajando algo más, pero ya está) así que supongo que no lo estaré haciendo tan mal. Estoy disfrutando de mi independencia, que dentro de unos meses se volverá a acabar, y desearé con todas mis fuerzas volverla a recuperar.

Pero todo tiene su parte positiva y su parte negativa. Eso ya lo sabemos todos. Ayer fue el cumpleaños de mi madre :) y a pesar de no estar allí, ella asegura de que fue uno de los mejores cumpleaños de su vida, porque hice todo lo posible para hacerle el día especial y que notara lo menos posible mi ausencia. Aliada con mi padre, coordinamos regalos y sorpresas y le envié un paquete lleno de cosas desde Dinamarca, y vídeos y audios y de todo para felicitarla. Creo que nunca la he visto emocionarse tanto con detalles así, fue bonito, incluso en la distancia.

Echo muucho de menos todo.

Gracias al cielo pronto tendré aquí mi cachito particular de Cáceres, y me dará la vida, hará que todo sea más ameno, y entre unas cosas y otras, ya habrá pasado mi Erasmus...que en cierta manera me crea un dilema... ¿Y después, qué? Pues nuevos retos.

No tengo historias apasionantes que contaros, todo está siendo bastante tranquilito, para bien y para mal.

Un besazo desde Dinamarca <3 nbsp="" p="">



miércoles, 19 de febrero de 2014

Icebreaker, Dinner & Breakfast with new classmates

Creo que se me olvidó crear algún post anunciando lo genial que se presenta este cuatrimestre. Y es que por fin se podría decir que estamos adaptadas o casi a esta pequeña gran ciudad de Dinamarca.

El primer día de clase, aún así, nos perdimos. Tuvimos que bajar y subir unas 3 veces en el mismo autobús e ir de una dirección para otra porque el campus universitario es ENORME. Creo que el de Aarhus es uno de los más grandes de Europa, está dividido en dos partes de la ciudad y os puedo asegurar que es inmenso, un pueblo entero dentro de una ciudad. La acogida fue bastante buena, aunque la del otro módulo fue mejor (ellos tenían fruta y tostadas de bienvenida) nosotros dulces, té, café, dulces, florecillas encima de la mesa y velas para dar ambiente. Aquí en Dinamarca todo es muy cuqui a la vez que simple dentro de las habitaciones, y si no tienes una vela cerca cuando vas a comerte el sandwich no eres un verdadero danés.

Este cuatrimestre seremos 10 estudiantes erasmus y 12 estudiantes daneses. Y me han sorprendido bastante los estudiantes daneses, ya que en el otro módulo cuando nos tocó trabajar juntos, no es que pareciésemos muy de su agrado... Ellos hacían la actividad porque tenían que hacerla con nosotros y punto. Quizás es porque en éste módulo están por voluntad propia. Lo malo... es que cada erasmus vive en un sitio distinto, y por lo general bastante alejado de los otros, por lo que quedar se hace más dificil, pero se intenta.

La primera semana quedamos para hacer una cena todos juntos que resultó ser una velada muy interesante. Hicimos alrededor de 10 o 12 pizzas de lo más variopintas y deliciosas. Y luego pues empezamos a conocernos algo mejor, a jugar con pelotitas, al futbolín... y a reirnos de verdad. Yo pensé que nunca llegaría a reirme de verdad con un danés... para mí ellos tienen su propio humor. Pero conocí a una danesa, Iseline, que además de estar loca perdida, es la única danesa que he conocido hasta ahora que deja la diplomacia a un lado (no mucho, lo justo) y es capaz de ser crítica con su entorno. Pasamos un buen rato, sí.




A la noche siguiente fuimos al Australian Bar, pero sólo se apuntaron las rumanitas y Kathrine. La música era bastante horrible, como siempre, y yo no me encontraba muy bien, así que me fui a casa. El sábado tampoco se dio muy bien por mi parte, pero así estaría lista para el domingo, donde nuestros amados tutores habían preparado un desayuno riquísmo para quién quisiera ir, pero claro, hacer un desayuno un domingo... cuando la mayor parte de la gente sale un sábado pues no es muy inteligente. Bien podrían haberlo hecho el lunes que no teníamos clases... pero bueno. El caso que cuando llegué, aunque me había perdido, llegué la primera, y allí estaban horneando panecillos, con una mesa superbien decorada, con un montón de fruta, mantequilla, mermelada, nutella, distintos chocolates, jamón de york, bueno ... una pasada de desayuno. Lástima que sólo acudiésemos 6 eramsus, porque María que fue quien lo organizó estaba bastante entusiasmada, pero aun así estuvimos unos 12, que fue más que suficiente :D

Aquí nuestros amigos daneses. La rubia, de la derecha, María, intentando que no se le notara la desilusión porque sólo acudiésemos 6 erasmus y la mayoría llegaran tarde. Siempre con una sonrisa. Denmark rules!


Después de eso pues he ido contactando con nuevas personas y viejos amigos aquí, y la verdad es que todo el entorno me gusta y me siento cómoda. Pero hay algunos problemillas de salud que muchas veces me hacen replantearme muchas cosas. Espero tener la fuerza suficiente como para aguantar y disfrutar hasta fin de curso... Renunciar a una erasmus sería algo que no me perdonaría jamás... Así que here we go! (Me encanta esa frase) 




Ahora entiendo todo.

Ya sé por qué por lo general los daneses son tan esbeltos y tienen tan bien moldeada la figura. Además de que están montados encima de una bicicleta la mayor parte del día, hay pocas cosas que hacer en un país donde abunda el frío, la oscuridad y la lluvia que irse a resguardar en una cueva con un montón de cintas para correr, máquinas, pesas y clases de spinning. ¡Claro, el gimnasio! ¿Cómo no van a ir? Si realmente no hay nada más que hacer... Me he apuntado al gimnasio hace una semana y media y he de decir que si sobreviven aquí en parte es por eso. Qué felicidad siente uno cuando va. A mí me ha cambiado las monótonas tardes en modo marmota que lo único que hacía era llegar de clase, comer, dormir e ir a comprar o poner la lavadora y seguir enredando en internet. Era aburridísimo. Pero es que además aquí los gimnasios son super baratos, para ellos, supongo que significará un gasto mínimo en su renta. En Cáceres estoy pagando 50€ de gimnasio todos los meses, pero es algo que estoy dispuesta porque la verdad que es lo único que me hace olvidarme de todos mis problemas y me hace sentir bien. Pero es que aquí, ¡es uno de los pasatiempos más baratos! Sólo son 36€ por mes y lo tienes todo o casi todo, y yo he de decir que no estoy yendo a uno de los más baratos, porque creo que los hay por 20€ al mes.

Yo pensé que aquí los gimnasios tendrían precios astronómicos de unos 80 o 100 euros, pero he visto que no, y es bueno saberlo. Para los próximos que vengáis a vivir una temporada a Dinamarca, os guste el deporte y/o queráis sobrevivir, apuntaos a uno y se os quitarán todos los males.

lunes, 3 de febrero de 2014

Trip to Rome

Acabamos de llegar de una semana entera pateando Roma, y ha sido increíble y genial aunque bastante cansado. Ha sido un viaje que había que aprovechar porque oportunidades así no se dan muchas veces en la vida. Gracias a mis padres y a la prima de Claudia, ha sido un viaje económico, donde he disfrutado un montón. El día antes de irme tuve que, tristemente, dar una última despedida a un buen amigo Erasmus que no volvería a ver, por lo que hacer la maleta se demoró un poco... Ya sobre la 1.30 de la mañana me fui a dormir para despertarme a las 6, coger el autobús hasta la estación y ya allí coger otro autobús hasta Billund, un aeropuerto que tiene muy buenas conexiones con otros aeropuertos lowcost de capitales europeas. De hecho, a principios de Enero cuando estuve mirando el viaje por la web, éste costaba 29 euros ida y vuelta, pero como me tiré pensando una semana si cogerlo o no, pues subió a 60. De todas maneras ya estaba decidido, así que el 26 de Enero bien tempranito, cogí mi mochila y con un frío que cortaba las manos y la sangre de la cara pues me planté en el aeropuerto ya con mi billete.

Me dormí casi todo el trayecto, pero justo me desperté en el momento exacto e idóneo para ver los Andes.

(Foto hecha desde la ventanilla del avión con mi móvil) (Qué esperábais) 

Llegué antes de lo esperado, y me intenté comunicar con Claudia y su prima para que lo supieran y nos viéramos antes en el punto de encuentro, pero llegué y no había nadie, llamaba y nadie contestaba, así que antes de empezar a desesperar fui a comprar unas patatas fritas y pensé que de lo malo conocía a un amigo que estaba viviendo en Roma o bien me podría ir a un hotel, pero cuando salí del supermercado de al lado de Termini allí estaban diciendo que me iban a matar. El caso que llegamos a la casa alrededor de las 2 y media, y nada más acabar de comer nos dirigimos a la plaza de San Pedro, la verdad es que aunque el cielo estaba nublado, no hacía nada de frío y me encantó pasear por allí y entrar a ver el Vaticano. 


Todavía tenían el árbol de Navidad, un belén y un millón de sillas puestas que supongo que sería del Angelus de esa misma mañana.


























 Después fuimos a dar una vuelta por el río y los puentes de Roma, y ahí me compré mi único souvenir, un llaverito, que no podía faltar, de la ciudad. Y acabamos dando una vuelta por el centro, llegando a la Fontana di Trevi (a la que después iríamos todos los días)

Por la noche cenamos en casa de los amigos españoles de Susana, un chino muy baratito y croquetas de celíacos muy ricas, pero después de no parar pues caí rendida, aunque mi colchón no tuviera somier. 

Al día siguiente Roma nos levantó con una mañana nubladita, asi que con el cansancio y con esto de que Susana tenía que hacer prácticas pues fuimos a un parque que no era turístico pero tenía unos acueductos muy grandes y bonitos por medio. Por la tarde también nos pateamos el centro de Roma y vimos más de cerca el Vitorio Emmanuel y también acabamos en el Coliseo haciendo unas fotitos muy chulas. 

Al día siguiente salió muy soleado, así que decidimos ir al Coliseo. 8 euros entrada para menores de 25 que incluía Coliseo, Foro y Palatino... Muy bonito pero como nadie nos explicaba nada en 1 hora y 30 estaba visto todo. 



La tarde se arrugó un poco pero salimos a dar una vuelta por el centro. 
Ya a partir de ahí el Sol no volvió a salir anymore, aunque la lluvia nos dio períodos de tregua. 

Creo que faltan algunos momentos en mi memoria, pero se debe al cansancio y al síndrome de Stendhal, perdonadme. El caso es que recuerdo que entre unas cosas y otras, llegó el miércoles noche y salimos de fiesta a una discoteca. Se hacía una especie de "reunión" a la salida de un metro y allí comenzamos a conocer gente. El italiano nos salía con acento gallego y hacíamos una mezcla de italospanglish, y Claudia y yo estuvimos a muy poco de tener un percance en un baño del metro que cerraba la puerta automáticamente y se autolimpiaba por dentro con chorros de agua. 

Acabamos en una gran discoteca que cuenta con tres salas pero de la que sólo abrieron una de ellas porque la mayoría estaba de exámenes, aún así estábamos unos cuantos y lo dimos todo bailando. Era la fiesta de las fotos, así que había fotos colgadas de fiestas anteriores que Susana iba recopilando aunque ella no saliera. A pesar de estar las tres solas lo pasamos muy bien, y volvimos a casa tempranito, a las 4:30 como buenas niñas que somos. 

Al día siguiente llegaba una de las muchas inquilinas que Susana tendría que ir recibiendo a lo largo de la semana en su piso. Nada más llegar nos fuimos al Trastevere a comer, un barrio antiguo italiano, lleno de encanto, donde comí la pizza más rica que nunca he comido y que curiosamente llevaba salchichas y patatas, puede parecer una absurdez pero si estaba rica esa, imaginaos cómo podrían estar las otras. Y una lasaña, también buena, pero que no dejaba de ser una lasaña. Luego para reposar la comida, un heladito de pétalos de rosa y otro de flores del bosque (así todo muy fisno) y coger una línea circular de autobús para darnos un paseo privado en un autobús de 6 plazas. (En realidad nos confundimos de línea pero no se estaba mal dentro del autobús)

Por la tarde acabamos en la Plaza del Popolo o algo así, pero yo ya estaba tan cansada que ni veía. Era bonita y grande, eso sí lo recuerdo. Al final cogimos un bus que nos llevó a paso de tortuga hasta casa, aunque gracias a eso pude echar unas cuantas cabezadas. 

Ya el viernes llegó otra amiga de Susana, y con esto, ya éramos 6 en un piso que no contaba ni con un salón, pero aún así era lo suficientemente grande como para acogernos a todos. 

Fuimos de fiesta esa misma noche y pasó algo a la vuelta que me costará olvidar. En el autobús, a uno de los amigos españoles que iba fumando, un italiano le dijo que no podía fumar y le tiró el cigarro. El español, con su buena frase de: "¿Pero qué haces, gilipollas?" y su consiguiente empujón en el hombro, se ganó a buen pulso el gancho con impulso que le soltó el italiano en toda la cabeza. Se empezaron a pegar puñetazos limpios y el italiano ni corto ni perezoso se agarró a la barra que tenía por encima de la cabeza y con todas sus fuerzas le lanzó una patada en la cara al más puro estilo Smack down o Tekken. Y ahí estaba el español, gritándole a un maromo que le sacaba dos cabezas: "Te voy a reventar maricón, cuando nos bajemos te reviento" había mucha gente de por medio y tristemente, alguna se llevo hasta un puñetazo. 

En un momento de desorientación, el chico corrió a pegarse otra vez con el italiano al lado de la cabina del conductor y la gente empezó a saltar por encima de los asientos y a gritar como loca, pero a todo esto el autobús sin parar. Yo sólo era capaz de pensar que esto en Dinamarca no pasaba y que qué vergüenza ajena me estaban dando los españoles, porque allí se metía todo el mundo a repartir, y acabó pareciendo una batalla campal. Al final el autobusero paró y acabó llamando a la policía. Susana insistía en que nos bajásemos aunque ya no tenía mucho sentido porque los dos gallos se habían ido del autobús pero por lo visto, es común que en Roma haya navajazos dentro de los autobuses y no queríamos presenciarlo. Cogimos un taxi y para casita. 

El domingo pasó tranquilito, volvimos al trastevere y dimos unas cuantas de vueltas por ahí después de que llegara el último huésped a casa de Susana. (Ya eramos 7) Cenamos tranquilamente con otras 4 ó 5 ó 6 personas más en el comedor improvisado (dígase habitación de un compañero ausente) hasta que ya no aguantamos más y nos fuimos a dormir para coger a las 5 de la mañana el taxi que nos llevaba al aeropuerto. 30 Euros cerrados, que no estaba mal. 

Ahí acabó mi aventura en Roma. Tiré dinero español y danés a la fontana di trevi, así que espero volver algún día... casada o sin casar, me da igual! Arrivedercii Rooma <3 p="">


viernes, 24 de enero de 2014

De vuelta en Dinamarca

Ya son finales de Enero. 
Tras un mes y medio en mi tierra española me vuelvo a embarcar en la aventura. Y esta vez con portátil nuevo, por lo que espero escribir más a menudo y poder subir fotos al blog y variopintas redes sociales. Ayer fue un viaje muy largo, sobre todo el último tramo y el más largo, de 4 horas, se me hizo eterno. Salí a las 2 de la tarde de mi casa. 

Cuando llegué ya eran las 4 y 20 de la madrugada, no había autobuses, por lo que tuve que ir a coger un taxi. El taxista era novato y despistado como el solo, y no estaba muy por la labor de ayudarme con las maletas, aunque era majo la carrera me la cobró al mismo precio que a cualquier pasajero (ni que no supiera que yo soy emperatriz de Estersanovia) unas 206 krs. desde la estación de trenes hasta mi casa (27 euros) casi lo mismo que me había costado viajar desde Copenhague hasta Aarhus con la wildcard. 

Con cuidado de no resbalarme en el suelo congelado, cogí mi bamboleante maleta como pude y los 12.5 kg de mochila a la espalda y ande hasta casa. Ya en la puerta y con un frío helador me dispuse a sacar la llave que estaba dentro de la maleta que mi padre había cerrado bajo una combinación secreta que curiosamente, ya no era la misma. Así que como pude, y con las manos heladas de frío, rojas de tanto cargar con equipaje, y maldiciendo a todos los demonios, conseguí arrancar las cremalleras de la especie de candado, abrir la maleta y entrar y subir las malditas escaleras con la destartalada maleta como pude. Vamos, casi como cuando llegué la primera vez. 

Entré en mi cuarto y gracias a Dios todo estaba como lo dejé. Dentro de mi habitación, claro. Cuando entré en la cocina y fui a mirar mi estantería con mi aceite, mis platos y mis vasos, la mayoría de las cosas habían desaparecido. Y el aceite estaba a punto de acabarse cuando yo dejé antes de irme la botella casi llena. Bueno, ahí ya me puse hecha una furia, quizás por las 14 horas de viaje o quizás porque eran las 5 de la mañana, o quizás por lo que hoy a la 1 de la tarde sigo pensando: Que son unos ladrones c*****s. Claro, de lo que me despertó eso hasta las 5 y media de la madrugada no pude dormirme.. y hoy a las 9 ya me molestaba el sol por la ventana... he estado revolviendome en la cama hasta ahora... siento como si me hubieran dado un paliza. Pero quizás ya va siendo hora de levantarse y empezar a deshacer la maleta para volver a hacer otra, ya que en dos días marcho a Roma, a pasar una estupenda semana con Claudia y su prima, que es afortunada de vivir casi en tol centro de la capital.  

martes, 31 de diciembre de 2013

Qué difícil mantener el ritmo

Vaya, caí en la dejadez y olvidé escribir en mi blog... Esto no puedo permitirlo... pero es de cierta manera... inevitable. Y es que ahora que se termina el año pues recuerdo cómo empezó... con un montón de promesas, ilusiones y metas que querías cumplir y que al final de año muchas han sido difíciles de mantener.

No me puedo quejar, termino el año habiendo cumplido uno de los grandes sueños de mi vida, haber conseguido irme de Erasmus. He terminado una primera maravillosa etapa en Aarhus... Lo que he vivido es algo mágico, diferente y algo difícil de explicar porque son demasiadas cosas para tanto tiempo (de ahí que quisiera escribir en el blog que no he sido capaz de llenar con poco más de tres o cuatro entradas). Pero todo lo llevo dentro de mí. Tengo que decir que ahora mismo creo que la Erasmus es para valientes, tanto para aquellos que sepan que lo son, como para los que no. Lo bueno, es que a tu regreso valorarás muchísimo más las cosas y a las personas que tienes en tu vida.

En mi Erasmus he ido viendo cómo he salido del círculo de mi zona de confort y he ido conformando un círculo fuera, de descubrimiento, donde cada vez las líneas entre ambos se han ido haciendo más difusas.

Todavía queda una segunda parte, que intuyo que será mucho más apasionante. Eso de que "segundas partes nunca fueron buenas" no tiene ningún tipo de fundamento. Ahora voy más preparada, más consciente y con la misma o mayor ilusión que al principio.

Durante estos cuatro meses, he conocido a gente maravillosa, he viajado a lugares únicos y he encontrado los sentimientos dentro de mí que me dan la fuerza y el valor para llegar a ser quien soy.

Todos somos duendecillos con alas y podemos ir tan lejos como queramos, así que mi recomendación para el próximo año es...
¡Volad duendecillos, VOLAD!
















HHH FALL AGOUST-DECEMBER 2013